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Amor sin etiquetas

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  Amor sin etiquetas     La poesía es infinita: dice el que siente mucho, pero hay quien dice que es eterna si es premeditada. La poesía dice que no la involucren en esa dicotomía: manifiesta ella que decir donde duele es importante y que interpelar a un abusador es su obligación.   La poesía suele nacer de las entrañas para ser la catarsis que busca quien escribe desde la humillación de las armas: derramamiento de sangre de Nadies malasuerte, saqueo del dios dinero sobre tierra desgastada, ignorancia rampante del que mira para otro lado.   Aunque también puede brotar de las neuronas que recién descubrió la ciencia en el corazón del homo sapiens: ¡Oh, la selva sagrada!, Un rayo que no cesa, Un soñador soñado. Enheduanna la hizo humana para gloria de los Nadies, poder de un dios silente sin poder distinto al de la palabra.   Poesía infinita, poesía que no muere, poesía de la voz: tus raíces son la suma del conocimi...

Poesía

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  #poesía #poesíamaterialista #poesíaindolente #poesíadeldesengaño #poesíacontemporánea #poesíaerotica #PoesíaDeLaCalle #poesíadeamoresinconclusos   Entrepierna al amanecer Amarte fue una decisión espontánea la madrugada aquella en la que me preguntaste, algo afanada y por teléfono, si te podía esperar cinco minuticos que estabas cruzando el puente. Una alarma inoportuna no sonó, un transporte público no pasó, los zapatos se te escondieron, tus cabellos no respondieron al cepillo. En todo caso, tu voz, en modo plegaria, imploraba por cinco minuticos más de espera. Te dije que no podía esperar: ya era tarde, tus compañeros de trabajo se reían, las cobijas se te pegaron, dijo alguna; te dije que eso pasa por andar entrepernada. Nunca como esa madrugada fueron tan importantes cinco minutos, dado ...

● El bebe

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              ● El bebe               I   —¿Me pregunta cómo fue que su hija termino conmigo, mi señora?      — Sí. ¿Y cómo fue que un tunante como usted se llevó a mi hija de mi lado?      — No debería preocuparle mi señora el que un tunante como yo se la llevara, cualquiera se la podría haber llevado. Un doctor o un ladrón, eso no hace la diferencia.      — ¿Cómo qué no? ¡Aprovechado, insolente! Un doctor me le hubiese dado todo lo que ella se merece.      — Ese es su problema, mi señora. Quiere para usted de lo que a ella en gracias le ha dado de sobra el universo.      — Por ser su madre, el derecho me asiste. O usted cree, cretino, que las cualidades que ella tiene le vienen de una subasta en el mercado. Cree usted que me la encontré en un ...